Sergio Fajardo, presentó a Edna Bonilla para una fórmula de educación, acuerdos y respeto

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Sergio Fajardo inicia una nueva etapa de esta campaña con la presentación de Edna Bonilla como fórmula vicepresidencial. La decisión une experiencia en educación, trayectoria en el servicio público y una visión de país que insiste en algo que Colombia necesita con urgencia: respeto, acuerdos y trabajo serio para corregir el rumbo.
Nuestro candidato presidencial, Sergio Fajardo, explicó que escogió a Edna Bonilla por sus calidades humanas, su formación y su capacidad para tender puentes. En la presentación pública dejó claro que no se trata de una figura decorativa ni de una decisión tomada por cálculo menor. Se trata de una mujer con criterio, experiencia, voz propia y vocación de servicio, llamada a caminar “lado a lado” en una propuesta de gobierno para Colombia.

Edna Bonilla llega a esta fórmula con una hoja de vida sólida. Es contadora pública de la Universidad Nacional de Colombia, especialista en gerencia de impuestos y doctora en Estudios Políticos. Ha sido secretaria de Hábitat y secretaria de Educación de Bogotá, profesora asociada de la Universidad Nacional y docente en instituciones internacionales. Su recorrido mezcla academia, gestión pública y trabajo sostenido por la equidad, la educación y el bienestar colectivo.

Hay un rasgo que le da sentido profundo a esta decisión. Edna Bonilla no llega a esta campaña desde un discurso vacío. Llega desde la educación. Ella misma lo dijo con una frase que resume buena parte de su recorrido: “Soy hija de la educación pública”. Esa convicción la conecta con millones de familias colombianas que saben que estudiar no puede seguir siendo un privilegio, sino una puerta real para vivir mejor. También ha defendido el fortalecimiento de la educación pública en articulación con las universidades privadas, con el fin de ampliar oportunidades para las y los jóvenes del país.

Nuestro candidato presidencial, Sergio Fajardo, ha insistido en que esta fórmula pone la educación en el centro, pero no se queda ahí. La presentación de Edna Bonilla estuvo acompañada por un mensaje claro sobre economía, seguridad, salud y derechos de las mujeres. La campaña quiere hablar de lo que preocupa de verdad en la vida diaria de la gente: poder salir tranquilo de casa, regresar con tranquilidad, encontrar oportunidades, vivir con dignidad y contar con instituciones que respondan.

Ese vínculo entre educación y vida cotidiana marca una diferencia. En esta fórmula no se habla de la educación como consigna aislada, sino como base para ordenar el país, abrir oportunidades y construir una convivencia más sana. Nuestro candidato presidencial, Sergio Fajardo, lo dijo con claridad al señalar que una maestra y un maestro llevan a la conducción de lo público valores formados en el aula: transparencia, decencia y respeto. Por eso esta alianza no busca dividir a Colombia entre bandos. Busca convocarla.

También hay una señal concreta para un sector que durante años ha cargado buena parte del país sobre sus hombros. Nuestro candidato presidencial, Sergio Fajardo, anunció que una de las prioridades de esta propuesta será arreglar la salud de las maestras y los maestros de Colombia. No es un asunto menor. Es el reconocimiento de la dignidad de quienes enseñan en cada rincón del país y de la necesidad de responder con seriedad a una deuda que sigue abierta.

En la carta a Colombia que nuestro candidato presidencial, Sergio Fajardo publicó ayer, plantea una campaña sin odio, con ideas, método y resultados. Habla de una nación en la que no seamos unos contra otros, de un país que no quede atrapado entre extremos y de una invitación abierta a construir acuerdos. En ese marco, la llegada de Edna Bonilla no es un anuncio aislado. Es una decisión coherente con una visión de gobierno que cree en los puentes y no en las trincheras.

Esa misma carta ubica en el centro a quienes suelen quedar relegados de la discusión pública. A la mujer que camina con miedo, al trabajador que madruga, al tendero, a los jóvenes que estudian y no encuentran oportunidades, a los empresarios que generan empleo, a los campesinos, a las comunidades que han sido ignoradas y a las maestras y maestros que enseñan en condiciones difíciles. La fórmula entre nuestro candidato presidencial, Sergio Fajardo, y Edna Bonilla nace para hablarle a esa Colombia real, la que no quiere gritos ni atajos, sino sensatez, trabajo y rumbo.

La copresidenta de Dignidad & Compromiso, Sara Moreno, destacó tres rasgos de Edna Bonilla que ayudan a entender la decisión. Primero, un liderazgo probado en responsabilidades de alto nivel. Segundo, rigor académico con formación doctoral, docencia de larga data y producción intelectual en temas de hacienda pública y desarrollo social. Tercero, una trayectoria de décadas uniendo academia y servicio público. No se trata, entonces, de una llegada improvisada. Se trata de una mujer preparada para acompañar una propuesta presidencial seria.

En su presentación, Edna Bonilla dejó otro mensaje que vale la pena subrayar. Dijo que cree en el centro político como opción y que Colombia necesita dejar atrás la polarización que tanto daño le hace. Esa definición encaja con el llamado de nuestro candidato presidencial, Sergio Fajardo, a construir una campaña respetuosa, firme y abierta a escuchar. Encaja, también, con la idea de una fórmula que no busca alimentar la pelea de siempre, sino ofrecer una salida sensata para el país.

Dignidad & Compromiso presenta así una fórmula que une experiencia, decencia pública, conocimiento de la educación y capacidad de diálogo. Nuestro candidato presidencial, Sergio Fajardo, y Edna Bonilla representan una invitación a hacer política sin agresión, con carácter y con propuestas. Colombia merece más. Esta campaña quiere demostrar que sí hay una opción para avanzar con seriedad, con seguridad y con respeto por la gente.