Óscar Sotomayor Uribe plantea que Colombia necesita una Hacienda Ambiental que obligue a medir, financiar y verificar la restauración tras los incendios del Tolima.

Ibagué suma edificios, pero su desarrollo depende de participación y civismo, según Óscar Sotomayor

Oct 22, 2026

Las decisiones sobre los barrios deben consultarse antes de tomarse y el civismo debe entrar en los programas de los candidatos. Primera de tres columnas en El Cronista.

Escrito por: Redacción Dignidad & Compromiso

Escrito por: Redacción Dignidad & Compromiso

En Ibagué, edificios, conjuntos residenciales y locales comerciales ocupan hoy espacios donde antes había lotes, casas bajas o terrenos vacíos, y ese cambio exige habitantes que intervengan en las decisiones sobre su territorio y respeten el espacio común. Ese respeto consiste en actos cotidianos, como no estacionar sobre el andén, depositar bien la basura o recoger los excrementos de la mascota en el parque.

Óscar Augusto Sotomayor Uribe reconoce que la ciudad necesita inversión, empleo, infraestructura y vivienda nueva. En su columna del 5 de octubre en El Cronista, la primera de una serie de tres sobre ciudadanía y civismo preguntó qué tipo de ciudad se forma alrededor de los nuevos apartamentos y quién participa en las decisiones sobre ella.

La respuesta parte de las normas vigentes. El artículo 2 de la Constitución Política de 1991 incluye entre los fines esenciales del Estado facilitar que todos participen en las decisiones que los afectan, y el artículo 95 cuenta entre los deberes de las personas la participación en la vida política, cívica y comunitaria del país. La Ley Estatutaria 1757 de 2015 reglamenta ese derecho en los planos político, administrativo, económico, social y cultural, y en el control de los asuntos públicos.

Esa participación, advirtió Sotomayor, ocurre antes de decidir. Convocar a la comunidad cuando las autoridades ya decidieron no cumple ese principio, porque quienes viven en un territorio conocen sus carencias concretas: el andén que falta, el parque abandonado, las barreras que encuentran los adultos mayores para desplazarse por la ciudad.

La otra parte del argumento recae en la conducta de cada habitante. El civismo se ve en el trato diario con el espacio común, en respetar al peatón, cumplir las normas de tránsito y cuidar los árboles y las bancas. El ejemplo más concreto del texto es recoger los excrementos de la mascota en el parque, porque dejarlos allí traslada a los demás una responsabilidad propia y ensucia un parque que usan todos.

El autor define la pertenencia como asumir como propia la responsabilidad sobre lo que es de todos, incluido el árbol frente a la casa que sembró otra persona. Una ciudad puede tener parques, ciclovías, canecas y andenes nuevos y verlos invadidos, sucios o convertidos en parqueaderos si nadie los cuida. Más obras no resuelven ese problema.

Las autoridades conservan sus obligaciones de planear, prestar servicios, mantener los espacios colectivos, promover la participación y manejar bien los recursos. Ninguna administración, insistió, puede sustituir lo que cada barrio, familia, colegio y comercio hace por Ibagué.

Con las conversaciones electorales en marcha, Sotomayor propuso que el civismo, el respeto por lo público, la participación y la pertenencia formen parte de las propuestas de todos los que aspiran a gobernar la ciudad, y que cada programa invite a los ciudadanos a cuidarla y a participar en su construcción. Pidió que la ciudadanía no sea «solamente una palabra utilizada para pedir votos».

A los habitantes les planteó una pregunta distinta de la de qué hará el próximo gobierno: qué puede hacer cada uno por Ibagué. Reclamó un orgullo por Ibagué que no ignore sus problemas y que lleve a cuidarla y mejorarla. Anunció dos columnas más sobre la participación, el cuidado de lo público y el sentido de pertenencia.