Jorge Robledo denuncia que Ecopetrol pagó US$42 millones a dos empresarios que favorecieron a Roa

Oct 1, 2026

Una auditoría forense de Ecopetrol reúne 32 casos del gobierno Petro que deberá asumir la Fiscalía. La columna cuestiona a los directivos que nombró De la Espriella.

Escrito por: Redacción Dignidad & Compromiso

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De los dos empresarios que recibieron 42 millones de dólares de Ecopetrol por la reversión de Termomorichal I y II, uno le vendió a Ricardo Roa un apartamento por debajo de su valor y el otro pagó en efectivo su remodelación, según la denuncia. El contrato establecía que esas plantas pasarían a la petrolera sin pago alguno al vencerse.

Jorge Robledo sostiene que Ecopetrol tomó en los últimos cuatro años decisiones que beneficiaron a personas cercanas a Ricardo Roa y al gobierno de Gustavo Petro. Lo escribió en su columna "La mala administración de Ecopetrol", del 25 de septiembre, donde repasa algunos de los 32 casos que la propia petrolera sometió a una auditoría forense y que deberá investigar la Fiscalía.

Entre los hechos más graves está un audio de 43 minutos en el que conversan Juan Carlos Hurtado, entonces presidente encargado de la empresa, el español Manel Grau y un contratista interesado en los negocios de Ecopetrol, identificado como Víctor, alias Charry. Robledo señala a Grau como amigo de Petro, quien le concedió la nacionalidad colombiana con rapidez para facilitarle negocios en el país, los mismos que ya le había ofrecido desde la Alcaldía de Bogotá. En la grabación, los participantes mencionan a la exprimera dama Verónica Alcocer por su apodo. Lo dicho en esa charla obligó a Hurtado a renunciar a la presidencia de la compañía.

Otro caso es el de la defensa de Roa en Estados Unidos. Ecopetrol contrató abogados en ese país por 875.000 dólares, y el contrato se encareció después en cinco millones de dólares. El cambio llevó a suspenderlo, pero Robledo advierte que la empresa pagará caro ese episodio.

Termomorichal I y II concentra varias de estas historias. Ecopetrol firmó un contrato sobre esas plantas con William Vélez y Serafino Giácono, dos empresarios de grandes fortunas, y al vencerse debía transferirse a la petrolera sin ningún pago. Durante la presidencia de Roa, y después de que este se declarara impedido, Ecopetrol pagó 42 millones de dólares por esa reversión.

Poco antes de llegar a la presidencia de Ecopetrol, Roa compró un apartamento de lujo por 1.800 millones de pesos. Su valor real rondaba los 2.700 millones. El vendedor fue Giácono, y Vélez aportó 2.000 millones de pesos en efectivo para la remodelación del inmueble.

Robledo reconstruye la trayectoria que llevó a Roa hasta la petrolera. Petro, cuando era alcalde de Bogotá, lo nombró presidente del Grupo de Energía de Bogotá. Desde ese cargo, Roa designó al presidente de una filial del grupo en Guatemala, que terminó en la cárcel por lo que hizo en esa empresa, aunque la denuncia llegó en la alcaldía siguiente y no durante la de Petro. Vélez contrató después a Roa en una de sus empresas en Honduras. De allí regresó a Colombia para gerenciar la campaña presidencial de Petro, y tras la victoria recibió la presidencia de Ecopetrol, donde se hizo el pago por Termomorichal con el que Roa habría retribuido a Vélez.

Robledo se pregunta qué más aparecerá en los 32 casos si la Fiscalía los investiga en serio. Sobre el gobierno actual, calificó de pésima la decisión del presidente Abelardo de la Espriella de nombrar a Joaquín Gutiérrez presidente de Ecopetrol y a Carlos Augusto Suárez presidente de su junta directiva. Ninguno de los dos tiene experiencia para esos cargos, pero ambos son amigos muy cercanos de quien los designó. Consideró un error que el presidente maneje con irresponsabilidad los bienes del Estado colombiano. El nombramiento de Gutiérrez tiene un costo de 150 millones de pesos mensuales, que juzgó exagerado.