La decisión de De la Espriella de acudir al FMI agravará la crisis fiscal, advierte Jorge Robledo

Oct 9, 2026

El FMI responde a Estados Unidos, que tiene poder de veto, y a los demás países desarrollados, y nunca se ha propuesto desarrollar economías como la colombiana.

Escrito por: Redacción Dignidad & Compromiso

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La crisis fiscal que el Gobierno quiere atender con el Fondo Monetario Internacional se originó en las políticas que ese organismo promovió en Colombia desde 1948, creció con los tratados de libre comercio y se agravó con el gasto y la deuda del gobierno de Gustavo Petro. El presidente Abelardo de la Espriella anunció en una alocución, el 27 de septiembre, que el ministro de Hacienda y el equipo económico negociarán con el Fondo una solución a esa crisis.

Dejar que el Fondo defina la política económica en plena crisis fiscal empeorará todavía más la situación del país. Jorge Robledo califica esa decisión de «un verdadero crimen contra Colombia» en su columna “Verdades sobre Colombia y el FMI”, publicada el 2 de octubre en jorgerobledo.com. Estados Unidos, que tiene poder de veto en el organismo, y los demás países desarrollados lo dirigen según sus propios intereses, sostiene. Lo saben los colombianos informados y cualquier estudiante de primer semestre de economía, agrega.

Las economías que prosperaron después de 1948, cuando el Fondo ya operaba, fueron la de Estados Unidos y las de los países escogidos para desarrollar su agro, su industria y su ciencia. Los gobiernos de Colombia, del resto de América Latina y de otros continentes acataron sin reparos las indicaciones del organismo, y sus países siguieron en el subdesarrollo, con desempleo, informalidad, pobreza y corrupción.

Los problemas de Colombia son anteriores al gobierno de De la Espriella y al de Petro. Los tratados de libre comercio y el resto del modelo neoliberal los agravaron: obligaron al país a depender de las importaciones y redujeron su producción y sus exportaciones. La industria, el agro, el empleo y la investigación científica se debilitaron, y el Estado acumuló una deuda que ya no está en capacidad de pagar. Ahora se pretende llevar a Colombia a la situación de la Argentina de Javier Milei y de la Grecia de 2009.

Robledo apoya ese diagnóstico en cifras. Cuando Petro asumió, en 2022, el déficit fiscal proyectado para ese año era de 5,6 por ciento del PIB y la deuda sumaba 789,15 billones de pesos, cerca del 58 por ciento del PIB. Entre 2023 y 2025 la economía creció apenas 1,7 por ciento en promedio. En julio de 2026 la deuda llegó a 1160 billones de pesos. El déficit cerrará este año en 7,2 por ciento del PIB y podría subir a 9,4 por ciento en 2027. Con esos niveles, sostiene, cualquier país quiebra y suben el desempleo, la pobreza y la miseria.

Responsabiliza al gobierno de Petro de no promover cambios estructurales para aumentar la producción nacional, como apartarse del libre comercio y de las demás políticas regresivas del FMI, y de gastar y endeudarse en exceso en medio de la demagogia, el clientelismo y la corrupción.

Las propuestas de De la Espriella son falsas soluciones que se ajustarán a los objetivos del FMI, advierte, porque el presidente ya mostró su subordinación a Estados Unidos y a Donald Trump. Ese organismo, insiste, jamás se ha propuesto desarrollar economías como la colombiana.

Coletilla:

Bruce Mac Master renunció a la presidencia de la ANDI. En un comentario aparte de su columna, Robledo atribuye esa salida a una imposición de De la Espriella sobre los empresarios del gremio, la misma que ya había aplicado a otra agremiación empresarial. Afirma que el Gobierno somete a la mayoría del Congreso y no descarta que intente lo mismo con todos los gremios, incluidos los que no son empresariales, con el fin de no encontrar una resistencia ciudadana notoria, pacífica y democrática.