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Riohacha: ¿Tierra de todos o tierra de nadie?

Juana Cordero Moscote – tomado de Ojo Pelao Magazine

27 de noviembre de 2023

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En los vestigios de la historia de Riohacha, la pregunta persiste en el eco de su cálida brisa: ¿Es esta tierra un hogar compartido por todos o ha caído en el desamparo de la indiferencia? En la columna que ahora se despliega, nos aventuramos a desentrañar el enigma que envuelve a Riohacha, explorando sus raíces históricas y el presente marcado por desafíos que parecen clamar por respuestas urgentes. ¿Esta ciudad es un tesoro compartido o se ha vuelto tierra de nadie, abandonada a su suerte? Acompáñanos en este viaje de reflexión, donde buscamos iluminar el camino hacia la redención y el renacimiento de Riohacha. ¿Quién reclama esta tierra en el tejido de su destino? Descubrámoslo juntos.

 

La narrativa histórica de Riohacha se entreteje con la explotación de perlas desde 1538, cuando comerciantes llegaron a estas tierras para dedicarse a esta lucrativa actividad. A lo largo de los siglos, la ciudad ha experimentado fluctuaciones económicas marcadas por el comercio de perlas, el contrabando y la conexión con potencias extranjeras.

 

Durante la bonanza marimbera, Riohacha prosperó, pero las riquezas generadas solo beneficiaron a unos pocos. Este periodo también marcó el surgimiento de prácticas corruptas y violentas. Sin embargo, el auge fue efímero, y la ciudad quedó rezagada económicamente en comparación con otras regiones de Colombia.

 

El aumento demográfico en Riohacha no ha ido de la mano con mejoras sustanciales en infraestructura y condiciones de vida. El rápido crecimiento poblacional entre 1993 y 2005, sumada a la diáspora de nuestros hermanos venezolanos desde 2017 impulsado en parte por el desplazamiento, ha dejado cicatrices en la ciudad.

 

La pobreza persistente y aumenta cada 4 años, medida a través del indicador de necesidades básicas insatisfechas, revela una realidad que desafía las promesas de progreso de los gobiernos de turno. Aunque ha habido mejoras, la brecha con el promedio nacional persiste y sigue en aumento, sugiriendo que el crecimiento no ha sido equitativamente distribuido. Esto a creado una cultura de la indiferencia y una frase “estamos en Riohacha primo” una oda a la falta de amor propio y cultura ciudadana.

 

En la encrucijada de su historia, Riohacha se enfrenta a la pregunta fundamental: ¿Es tierra de todos o tierra de nadie? A medida que desentrañamos los hilos de su pasado y presente, el llamado a la acción resuena con fuerza.

 

La redención de Riohacha no es solo un anhelo, sino un deber que recae en aquellos que sueñan con una ciudad más equitativa y próspera. A través de la reflexión, la conciencia histórica y la movilización ciudadana, podemos tejer un futuro donde Riohacha sea verdaderamente una tierra compartida por todos.

 

Este no es solo un cuestionamiento, sino un recordatorio de que el destino de Riohacha está entrelazado con las decisiones que tomemos hoy. El enigma se devela no solo en las respuestas, sino en las acciones que emprendamos para forjar un mañana más próspero y justo para esta tierra que, a pesar de sus desafíos, sigue siendo un tesoro por descubrir y proteger. ¿Riohacha será tierra de todos? La respuesta está en manos de quienes hoy escribimos su próximo capítulo.

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