Silencian las voces

Por Arlex Arias
08 de enero de 2024

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Silencian las voces Arlex Arias

El fenómeno se afincó con fuerza en Cartagena, en donde han nacido o se han formado grandes e importantes locutores, pero también se siente en todo el país, como parte de la comercialización y globalización de las comunicaciones, en particular de la radio. Se trata del cierre de las emisoras de amplitud modulada, conocidas como “las AM” –para el periodista Fredy Jinete, “la radio de los inteligentes”–. En el año 2023 “salieron del aire”: Emisoras Fuentes (la decana de las emisoras) y el Sistema Cardenal, tanto en Cartagena como en Sincelejo. El denominador común: Perdieron el punto de equilibrio económico. Son cientos los periodistas y locutores que quedaron sin donde ejercer su profesión ni expresar sus puntos de vista.

 

Existen muchas teorías sobre las comunicaciones, pero todas coinciden en sus elementos esenciales: Que suceda un hecho, el cual debe darse a conocer, alguien que lo divulgue, un canal de transmisión y un público receptor. En las comunidades primitivas se utilizaron las señales de humo y el “voz a voz”, lo cual, con el desarrollo tecnológico y económico se fue transformando, apareciendo inventos sensacionales como la prensa escrita, la radio, la televisión, los satélites y ahora la revolución de la internet. Todos estos aspectos, en su conjunto, han hecho de la comunicación un modo de vida de la sociedad, transversalmente surcada por las clases sociales.

 

Allí aparecen las transnacionales o grupos económicos, que de diversas formas se apropian de los hechos y los acontecimientos, para convertirlos en su propia mercancía, que es ofertada al mejor postor para lo cual la seleccionan e ideologizan. Hoy a esos grupos económicos les compiten por las AM varias sectas religiosas. Entre estos tienen el monopolio de las emisoras AM, en el caso de Cartagena; un fenómeno que posiblemente esté sucediendo en todo el país. Aquellas cadenas radiales independientes de esos conglomerados han venido vendiendo sus emisoras, como sucedió con Todelar, Sistema Cardenal, Colmundo y la cadena radial La Libertad, espacios que no alcanzan a cubrir las emisoras comunitarias, que además de ser escasas, tienen poco alcance, por lo cual no colman las expectativas de locutores y periodistas. La globalización y la comercialización cobran víctimas en todos los ámbitos de la vida y fortalecen a los monopolios, a pesar que se vanaglorien de ejercer la libertad de empresa y expresión.

 

Y precisamente ese es el aspecto que más afecta el cierre de las emisoras en todo el país. El periodismo locutado venía ya con una profunda crisis, cuando esos grupos económicos decidieron reemplazarlos por la tecnología, perdiendo sus empleos, obligándolos a recurrir a los espacios concesionados en las emisoras independientes; hoy con la venta o cierre de esas frecuencias, algunos pocos se aferran a sus portales de internet, con todas las dificultades aún existentes en su desarrollo. La libertad de prensa y expresión de los colombianos quedan en manos de los conglomerados económicos y religiosos, que tienen sus propios intereses, menos el interés colectivo y el de la Nación. Tal vez eso fue lo que quiso decir el gran Melanio Porto Ariza –Meporto–, en su libro publicado en 1995: “Periodista sin periódico”. Queda la triste realidad de un centenar de hombres y mujeres que luchan por mantener una radio independiente en Cartagena. ¡No hay periodismo independiente si el Gobierno no garantiza el medio!

 

Cartagena – Bolívar, lunes 8 de enero de 2024

JOSÉ ARLEX ARIAS ARIAS

Comunicador Social – Periodista

arlexariasarias@yahoo.com

 

 

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