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Jorge Enrique Robledo: “Petro le está haciendo un daño espantoso a la izquierda”

Jorge Enrique Robledo

21 de noviembre de 2023

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Robledo Petro

La relación entre el exsenador y el presidente, confundadores del Polo Democrático Alternativo, está rota desde 2010. En entrevista con EL PAÍS, Robledo acusa a Petro de comportarse como un opositor y aliarse con la derecha

 

Jorge Enrique Robledo (Ibagué, 73 años) quedó sexto, con solo 34.658 votos (1,13%), en las recientes elecciones a la Alcaldía de Bogotá. Cinco años atrás, cuando aspiró al Senado, fue el tercer candidato más fuerte en todo el país, con 229.276 votos. Aunque su caída es innegable, asegura que permanecerá en política hasta que se le acabe la energía. Un escenario que parece lejano, especialmente cuando se le pregunta por la gestión de Gustavo Petro.

 

Ambos militaron en el Polo Democrático Alternativo, el partido que reunió a diferentes movimientos a principios de siglo y le dio por primera vez suficiente fuerza a la izquierda para ganar la Alcaldía de Bogotá y convertirse en una opción viable de poder. En el Polo, que por una década era sinónimo de “la izquierda”, los dos adquirieron notoriedad. Sus diferencias se volvieron irreconciliables tras las elecciones presidenciales de 2010, cuando Petro fue el aspirante de ese partido. Su distanciamiento solo ha ido aumentando y ahora Robledo es el principal líder de izquierda que se opone al presidente. Sobre este y otros temas conversó con EL PAÍS.

 

Pregunta. ¿Cómo recibe la propuesta del presidente Gustavo Petro de no cumplir con la regla fiscal?

 

Respuesta. Petro, desde el primer día, está jugando un rol de presidente de la oposición. Siempre tiene una salida que atrae la atención de los medios, es un experto en eso, para luego presentar soluciones mágicas. Ahora habla de modificar la regla fiscal, que en el debate económico son palabras mayúsculas porque se trata de una doctrina del Fondo Monetario Internacional y del Banco Mundial, que ajusta la economía del país al pago de la deuda y recorta el gasto público. Hay un asunto adicional que muestra lo astuto que es Petro: él señala que para modificar la regla fiscal tiene que aprobar una reforma en el Congreso, en donde sabe que no tiene mayorías. Su propuesta es un tiro al aire, con el agravante de que genera una dosis grande de incertidumbre. Se parece a Donald Trump.

 

P. ¿A Trump?

 

R. Trump, siendo presidente, también se comportaba como opositor. Siempre tenía una frase para alborotar a sus barras bravas, pero las cosas seguían igual. Petro es astuto y todos los días pone tres o cuatro temas que obligan a los medios a prestarle atención, aunque al poco tiempo desaparecen. Son cortinas de humo.

 

P. Ampliando más el panorama, ¿qué diagnóstico hace de los 15 meses de mandato de Petro?

 

R. Petro hereda una economía muy débil, en parte por la pandemia pero, sobre todo, porque no funciona en líneas generales. Este es un país que importa en exceso y exporta poco. No hay salida. Ahí están las cifras: Colombia está ultra endeudada, con una deuda externa de 186.000 millones de dólares, lo que demuestra la existencia de un problema estructural grave. Súmele un gobierno que, si usted mira, no ha hecho ninguna rectificación en el modelo económico. Petro habla de una reforma agraria que nadie ve. Eso de reemplazar el petróleo por turismo es una idiotez, no tiene sentido. La economía se está resintiendo. Además, el Banco de la República tiene como misión enfriar la economía subiendo la tasa de interés. No es un problema exclusivamente del Gobierno. P. Otra visión sería que el Banco de la República lo hace para frenar la inflación.

 

R. Ese es el pretexto. En el Banco tienen sus propias teorías, que no funcionan. Pero, bueno, en ese ambiente de problemas estructurales llegan las embarradas del Gobierno. Por ejemplo, no está realizando gasto público con la velocidad que debería en obras públicas y promoción de vivienda, sectores claves para la economía. El sector que más cae en este trimestre, si se compara con el mismo periodo del año pasado, es la construcción, con 8%. Agregue que muchas de las cosas que dice Petro, como lo de la regla fiscal, causan incertidumbre económica, y el capital es tímido por naturaleza.

 

P. ¿Le reconoce algún cambio positivo?

 

R. Cuando llegó a la Presidencia dijo unas cuantas cosas con las que estoy de acuerdo. Por ejemplo, hacer un proceso de paz. Yo estoy de acuerdo con eso, pero uno mira y el proceso tampoco avanza. Está disparada la cantidad de líderes sociales asesinados este año. Hablar de paz suena bien, el lío es que no está funcionando. Recomponer las relaciones con Venezuela es otro punto en el que sucede algo similar. Lo que hizo Iván Duque [rompió relaciones con Nicolás Maduro en 2019, tras reconocer como presidente a Juan Guaidó] era absurdo. Pero las decisiones de Petro no han logrado la reactivación económica que prometían.

 

P. Un defecto que le atribuyen a la izquierda es que tiene más discurso que ejecución. ¿Cree que eso le pasa al presidente?

 

R. No me meta en el mismo saco de Petro, tengo demasiados años de desacuerdos con él. Es evidente que él habla mucho, pero no toma las decisiones correctas. Lo que está haciendo con la reforma a la salud es un ejemplo. La llevó al Congreso sin tener los votos suficientes y quedó empantanada. La sabiduría de un presidente se mide en su capacidad de identificar cuáles normas tienen posibilidades de aprobarse. A él le importa hacer ruido, cree que es suficiente. Le está causando un impacto negativo al sector salud, que necesita reformas. No tiene sentido que proponga una reforma inviable que lo lleve a romper su propia coalición. Petro fue elegido presidente con el respaldo de los expresidentes Juan Manuel Santos, Ernesto Samper, César Gaviria y los partidos Liberal y Conservador, entre otros. Ese armatoste se desbarató muy rápido porque pretendió imponerles a ellos, que defienden a las EPS, una reforma incómoda para las EPS.

 

P. Algunos sectores de la izquierda le reclaman por no apoyar al presidente. ¿Se siente responsable de una división de la izquierda?

 

R. Las diferencias en la izquierda han sido históricas. Lo que hoy es la izquierda tiene origen en el gran movimiento estudiantil de 1971. En esos días las divisiones eran inmensas. Le voy a mencionar algunas: un sector grande —del que Petro hizo parte— promovía la lucha armada, otro aseguraba que se debía estatizar toda la economía y estaban los que insistían en salir de la órbita de Estados Unidos y pasar a la órbita de la Unión Soviética. Nosotros nos opusimos a las armas y la vida nos dio la razón. Consideramos que estatizar la economía era un disparate porque se necesitan más empresas y desechamos la posibilidad de estar bajo la órbita de algún país porque defendemos la soberanía nacional. Si eso pasaba hace 50 años, ¿por qué sorprende que ahora existan diferencias?

 

P. Pero la izquierda obtiene mejores votaciones cuando se une, como pasó con el Polo Democrático Alternativo hace unas décadas y actualmente con el Pacto Histórico.

 

R. Nuestras diferencias con Petro son muchas. Cuando ambos estábamos en el Polo, lo apoyé en su aspiración presidencial en 2010. Le hicimos toda la campaña. Una vez salieron los resultados, el Polo le declara la oposición a Juan Manuel Santos, quien ganó y venía de ser ministro de Defensa de Álvaro Uribe, y Petro prefirió hacer un acuerdo con él y traicionar al Polo. Desde allá vienen los desacuerdos. Otro desacuerdo: me parece un error gravísimo de Petro haber sacado la espada de Bolívar el día de la posesión.

 

P. ¿Por qué?

 

R. Porque eso es mandar un mensaje de que el alzamiento armado del M-19 fue correcto, lo exalta. De los más grandes errores de la historia del país han sido esos alzamientos. Para el 7 de agosto de 2022, el día en que se posesionó, el país tenía tres grupos alzados en armas de manera equivocadísima. P. Si le va mal al presidente, ¿cómo afectaría a la izquierda?

 

R. Ahora mismo le está haciendo un daño espantoso a la izquierda y a cualquier idea de cambio. Los errores son demasiados y a las fuerzas del establecimiento, a la derecha, les queda muy fácil montar la narrativa de que todo el que piense distinto tiene las ideas de Petro. Eso nos afecta negativamente a los demás. Lo curioso es que parte de la derecha está con el presidente, como los expresidentes Santos, Samper y Gaviria.

 

P. Usted y Sergio Fajardo crearon un partido político, Dignidad y Compromiso. Su votación a la Alcaldía de Bogotá fue de solo el 1,13%, 34.658 votos, y la de él a la Presidencia hace un año, del 4,2%, 888.585 votos.

 

R. Dignidad y Compromiso es la alternativa que necesita Colombia. Así sea una luz relativamente pequeña, se mantendrá ahí. Nos tienen mucho respeto. Se sorprendería si ve el gran respeto y respaldo que hay por lo que estamos haciendo. Otra cosa es que no votaron tanto por mí por el voto útil. Cuando un país se polariza, quien no está en los polos queda en un lío. Este es un proceso largo y hasta ahora estamos empezando.

 

P. Le dicen que se volvió tibio y de derecha.

 

R. Los que dicen eso son dos tipos de personas. Unos que no entienden y repiten cualquier cosa que les dicen; los otros son petristas tramposos que prefieren mentir, pero saben cuál es la verdad. Los debates que planteo les resultan incómodos y no son capaces de controvertirlos. Ningún ataque del petrismo a Jorge Robledo está sustentado. Es un estilo matón, poco democrático y cero argumentado. Aprovecho para decirle al presidente Petro que escoja al que quiera de sus mejores cuadros y hacemos un foro, él y yo, sobre lo que sea de este Gobierno. Veremos quién es el tibio y quién se ha pasado la vida traicionando las ideas de la izquierda.

 

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