El café no basta para resolver el atraso estructural del Tolima, un departamento de 47 municipios que necesita diversificar su economía y ordenar su territorio. Oscar Sotomayor, planteó la idea en su columna publicada en El Cronista. El autor sostiene que la feria cafetera de Chaparral celebra una fortaleza real, pero deja sin resolver los problemas de fondo del departamento.
El Tolima ocupa el tercer lugar nacional en producción cafetera, con 61.689 familias caficultoras y 107.009 hectáreas cultivadas, según cifras de la Federación Nacional de Cafeteros. Sotomayor reconoce el peso de esa cifra y pregunta si el café, por sí solo, puede sacar adelante al departamento. Su respuesta es negativa. El argumento apunta menos a desestimar el café que a rechazar la dependencia de una sola actividad productiva para sostener 47 municipios con vocaciones distintas.
Sotomayor recurre a Amartya Sen para sostener que el desarrollo se mide por la expansión de las libertades y las capacidades reales de las personas, no por la acumulación de riqueza. Bajo esa lógica, cuestiona qué sentido tiene celebrar cifras productivas si un joven debe salir de su municipio para conseguir empleo o si un artista no puede vivir de su talento.
En Ibagué, según su columna, el crecimiento inmobiliario avanza más rápido que la infraestructura vial y los servicios públicos. Sotomayor cita a Jane Jacobs para cuestionar los modelos urbanos que privilegian la construcción sobre la vida cotidiana de los habitantes. Señala que el artículo 311 de la Constitución obliga a los municipios a ordenar su territorio y que la Ley 388 de 1997 concibe el Plan de Ordenamiento Territorial como el instrumento para articular las dimensiones económica, social, urbanística y ambiental. Plantea que el POT no puede quedar archivado. Sostiene que, cuando las vías resulten insuficientes, cabe recurrir a los instrumentos jurídicos de gestión del suelo previstos en la ley, incluida la expropiación cuando proceda legalmente.
En el sur del departamento, la columna documenta otro problema: la minería ilegal ligada a estructuras armadas. El Ejército Nacional reportó que en marzo de 2026 intervino tres unidades de producción minera en zona rural de Chaparral, con una afectación estimada en 1.500 millones de pesos a esas economías ilícitas. Sotomayor advierte que la misma situación se repite en Ataco, donde las autoridades han señalado explotación minera ilegal y daños ambientales. Recurre a los artículos 79 y 80 de la Constitución, que reconocen el derecho a un ambiente sano y ordenan al Estado prevenir el deterioro de los recursos naturales, y a Elinor Ostrom para sostener que proteger esos recursos exige instituciones capaces de fijar reglas y ejercer vigilancia colectiva.
Desde su campaña a la Cámara de Representantes, Sotomayor había propuesto La Ruta Tolima y La Carpa Tolima, dos iniciativas para convertir el turismo y la cultura de los 47 municipios en fuentes de empleo remunerado, combinadas con formación técnica o tecnológica para los jóvenes vinculados. El DANE registró una tasa de desocupación de 10,8 % en el Tolima durante 2025, frente al 12,0 % de 2024. Sotomayor cita a Joseph Stiglitz para advertir que el crecimiento económico no garantiza por sí mismo igualdad de oportunidades y que las decisiones públicas pueden ampliar o reducir las desigualdades.
Concluye que el Tolima no necesita una sola locomotora productiva. Necesita, según su planteamiento, poner en marcha simultáneamente sus 47 municipios: el café, la agroindustria, el turismo, la cultura, la educación, la tecnología, la seguridad y una infraestructura capaz de conectar el territorio.




