Colombia: país de desastres

Arlex Arias Arias

9 de noviembre de 2022

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En la segunda temporada de lluvias en el país, de acuerdo con la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres, hay 289 municipios declarados en calamidad pública, mientras que 26 de los 32 departamentos también están en la misma situación. El director de esta Unidad, Javier Pava, dijo que “desde enero hasta el 24 de octubre, la temporada de lluvias deja 202 muertos, 747 municipios afectados, 289 de ellos con calamidad pública, 126 mil familias afectadas y 22 mil hectáreas inundadas”. Pero, además, “en este 2022 se han registrado 278 heridos y 35 desaparecidos. En cuanto a las viviendas destruidas, el año pasado se registraron 1148, mientras que en el mismo periodo de este año se han registrado 4293”. 

 

El país está sometido a una de las olas invernales más fuertes de las épocas recientes hasta el punto que el Gobierno Nacional decreta la situación de “Desastre Natural” en el país, que es la declaratoria que “le permitirá movilizar recursos para atender a los damnificados y zonas más afectadas por las inundaciones y el hambre”, dijo el presidente Gustavo Petro, quien agregó que “el programa Ingreso Solidario, creado por el gobierno anterior en la pandemia, y que se acaba el próximo 31 de diciembre, se va a transformar en lo que resta del año para que una madre de niños y niñas, en la infancia, pueda recibir 500 mil pesos mensuales”, señalando que eso ayudará a que esa madre salga de la línea de pobreza y pueda llevar alimentos a sus hijos y protegerlos de la desnutrición.

 

La historia nacional está plagada de desastres que han costado la vida de miles de personas, como en el caso de la tragedia de Armero, el 13 de noviembre de 1985, que dejó un saldo cercano a los 25 mil fallecidos y desaparecidos; la avalancha Páez en el Cauca, el 6 de junio de 1994, con un saldo de 1100 fallecidos; la temporada invernal de 2010 a 2011 ocasionó cerca de 400 muertes; el deslizamiento de Villatina en Medellín, en 1987, dejó 640 fallecidos; la tragedia de Quebrada Blanca en Cundinamarca, en junio de 1974, ocasionó 500 muertes; y la tragedia de Mocoa, Putumayo, en 2017, causó 336 muertes, para solo mencionar algunas. Sin embargo. no han bastado para que se tomen decisiones correctas puesto que a un desastre le sigue el otro, y en su mayoría son evitables y previsibles, por lo que se podrían salvar miles de vidas de personas.

 

Pareciera que la historia no deja de repetirse: Cada mandatario nacional o territorial llega con nuevos planes, pero los resultados son iguales, puesto que la naturaleza se resiste a los abusos a los que muchas veces la somete el hombre, que sobreexplota sus recursos por su propio interés. Así, las multinacionales exacerban sus utilidades con las explotaciones mineras, dejando los socavones como testigos de la utilización irracional, prácticamente sin control, que termina afectando la vida cotidiana del resto de la población, a quien le queda el hambre y la miseria de sus caseríos y poblaciones que luchan diariamente por sobrevivir. Es obligatorio que el Gobierno Nacional saque con rigor las enseñanzas para una política medio ambiental sobre las temporadas de lluvias y de verano, sin demagogia ni populismo. ¡Colombia es un país inmensamente rico cuyos recursos –el principal es la vida– tienen que protegerse!

 

Cartagena – Bolívar, lunes 7 de noviembre de 2022

JOSÉ ARLEX ARIAS ARIAS

Comunicador Social – Periodista

arlexariasarias@yahoo.com




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