Cumbre de la CELAC : un resultado agridulce

Enrique Daza – Tomado de Las Dos Orillas

2 de febrero de 2023

Sigue a Enrique Daza en sus redes sociales

PSX 20230201 142751

Aunque es positivo que un mecanismo de coordinación política reúna a la totalidad de los países latinoamericanos y caribeños, difícilmente se puede consolidar si no fortalece su institucionalidad, profundiza los acuerdos económicos y adopta posición sobre asuntos que pueden determinar el futuro de la humanidad en los años venideros.

La Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños, CELAC, se creó en 2011 como prolongación del Grupo de Contadora, creado en 1983 por México, Colombia, Panamá y Venezuela para buscar la paz en Centroamérica, distanciándose de la política estadounidense que promovía la guerra en la región dentro del marco de la Guerra Fría. A partir de 1990 pasó a llamarse Grupo de Río y se fijó el propósito de fortalecer el diálogo político entre los ocho países que lo conformaron. Realizó 21 cumbres de Jefes de Estado entre 1987 y 2010, cuando decidió convertirse en la CELAC.

La CELAC ha celebrado 7 cumbres entre 2010 y 2023. Sin contar las cumbres extraordinarias, este proceso, entendido principalmente como un mecanismo de diálogo político, efectuó 28 cumbres entre 2010 y 2022, o sea, en promedio, 2,3 cumbres cada año.

En ese lapso la región vivió un proceso político complejo con diversos problemas coyunturales, abordados por la CELAC dentro del espíritu de tener una vocería como región a nivel global y adoptar posiciones comunes en temas tales como la soberanía argentina sobre las islas Malvinas, la coordinación sanitaria, los riesgos de desastres y recientemente la situación de Perú y el cambio climático.

 

El propósito de exhibir un protagonismo conjunto se intentó en reuniones de diálogo CELAC-China (2018) y CELAC-Rusia (2015). También con India (2016) y se ha planeado hacerlo con otros países y organizaciones.

La CELAC es la primera organización continental en la cual no participan Estados Unidos ni Canadá. Y aunque Alberto Fernández invitó a Joe Biden a la última Cumbre, el presidente de Estados Unidos se abstuvo de asistir. Al mantener pugnas con varios gobiernos de la región tales como Cuba, Venezuela y Nicaragua, Washington ha preferido que los asuntos políticos continentales se traten en el seno de la OEA y los económicos mediante los tratados de libre comercio que ha suscrito con la mayoría de los países de la región, con excepción de los del Mercosur, reacios a adherirse a ellos.

Estados Unidos controla férreamente la región, no solo valiéndose de mecanismos bilaterales, sino también de entidades como el Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional. En consecuencia, no le da mayor protagonismo a una entidad en la que muchos países levantan la voz contra numerosas políticas estadounidenses.

Los resultados de la CELAC en materia económica son bastante magros. Según un reciente informe de la CEPAL, solo la quinta parte de las exportaciones de los países que la integran tiene como destino un país de la región. La mayor parte del comercio se da con países extrarregionales, y las variaciones en los flujos comerciales dependen de las oscilaciones en la economía mundial, afectadas por la geopolítica, las crisis financieras, los precios de las materias primas y otros aspectos que no están bajo el control de la región, cuya manufactura, además, cuenta con muy poca participación en las exportaciones. La CEPAL considera que es el momento de fomentar el comercio intrarregional de manufacturas.

A medida que aumentan las tensiones geopolíticas a escala mundial, los esfuerzos por cobrar voz ante la problemática global han aumentado la presión para que América Latina tome partida por uno de los bandos en disputa. Comprometido en una guerra comercial con Pekín, el gobierno estadounidense ve con hostilidad la creciente presencia económica de China en América Latina y también en la Unión Europea. En vísperas de una cumbre con la CELAC, Washington ha planteado que necesita aliados confiables, más allá de los intereses económicos. También el canciller alemán, en su reciente viaje a países de la región, buscó alinearlos con su estrategia militar, que apunta a balcanizar a Rusia.

En la reciente cumbre, realizada en enero en Buenos Aires, fue notoriamente ausente cualquier referencia a la guerra en Ucrania y a una continuación del diálogo CELAC-Rusia. Es evidente que sobre el tema no hay consenso. El silencio contrasta con el pronunciamiento de más de 300 organizaciones sociales, incluyendo la mayoría del movimiento sindical, redes como Latindadd y organizaciones diversas, que exigieron un pronunciamiento sobre asuntos cruciales y que pidieron un pronunciamiento de la CELAC señalando que “es imperioso que la CELAC sostenga un posicionamiento firme en relación con la finalización de la guerra en Ucrania, articulando todos los recursos diplomáticos disponibles en aras de un diálogo político que lleve a la paz en esa región del mundo, asumiendo los compromisos pertinentes respecto al sostenimiento de un orden internacional multilateral basado en el derecho internacional. En ese sentido, es imperioso que se detengan los avances de la OTAN en la zona, así como la inclusión de Ucrania en esta organización”.

Tampoco hubo una definición sobre el enorme obstáculo que representa el entramado de tratados de libre comercio que encadenan las economías de la región a las necesidades de las potencias occidentales, ante todo de Estados Unidos, las orientan exclusivamente a la exportación de productos básicos y las hacen enormemente vulnerables a los vaivenes de la economía mundial.

Compartir publicación

Me gusta esto:

Me gusta Cargando...