“Voy a derrotar a los extremos”: Sergio Fajardo advierte en entrevista con Revista semana.

Ene 31, 2026

Un triunfo de Iván Cepeda o de Abelardo de la Espriella podría llevar a Colombia a una confrontación social nunca antes vista

Entrevista con Yesid Lancheros 

Director de  RevistaSemana

YESID LANCHEROS: Hasta ahora, usted se ha mostrado reacio a participar en una consulta y ha dicho que va por su propia ruta. El plazo de esa decisión vence el próximo 6 de febrero…

SERGIO FAJARDO: Le voy a explicar exactamente qué estoy haciendo. Tengo una ruta y es llegar a la segunda vuelta y ganarle a Iván Cepeda. En primera vuelta, quiero derrotar al señor Abelardo de la Espriella, en la segunda vuelta a Cepeda y así voy a derrotar a los extremos en Colombia para poder gobernar. Esta confrontación y polarización nos están poniendo en un serio riesgo y no lo alcanzamos a imaginar. Todavía falta camino, cuatro meses para la primera vuelta. ¿Cuál es el objetivo? Insisto, derrotar a los extremos, ganar la presidencia y darle al país la estabilidad que necesita ante un riesgo gigantesco de que esta polarización derive en una violencia social insospechada. Tenemos que escoger una ruta que nos permita llegar allí en medio de una confrontación muy difícil. Hay candidaturas muy fuertes en muchos sentidos, con maquinarias, y está la plata detrás de la figura del señor De la Espriella y el poder del Gobierno detrás de Cepeda. Hay que construir una alternativa, hay que ingeniarnos una manera de converger, de estar juntos para lograrlo.

Y.L.: ¿Pero va a participar de la consulta del centro con Claudia López? ¿Sí o no?

S.F.: En 2018 no hicimos consulta, fui candidato a la presidencia, escogí a Claudia como mi fórmula y teníamos una lista al Congreso con Jorge Robledo y Antanas Mockus. Casi paso a la segunda vuelta para ser presidente de Colombia. En 2022 hicimos una tremenda consulta con figuras y fue una catástrofe y quedamos enterrados desde la consulta. Hoy lo que estoy haciendo es abrir y construir un camino; he hablado con varias personas…

Y.L.: ¿Con quiénes?

S.F.: Con Claudia López tuvimos un desayuno. Lo primero que hicimos fue tramitar y enterrar una cantidad de discrepancias que hemos tenido y que han sido públicas y molestas.

Y.L.: Usted le ha dicho incoherente, inconsistente, y ella también lo ha atacado. ¿Hicieron las paces?

S.F.: Enterramos ese pasado, porque en Colombia tenemos que ser capaces de superar cosas que son molestas. Eso no quiere decir que no sean molestas. Estamos de acuerdo en lo que está en juego. En eso nos ponemos de acuerdo, en la responsabilidad que tenemos. Hay discrepancias en el aspecto político, en la forma, pero los rencores y esos malestares quedaron enterrados y ahí vamos. Llevábamos años sin conversar; fue una buena conversación.

Y.L.: ¿Y Claudia le propuso que se midan en una consulta?

S.F.: Ella ha propuesto la consulta.

En diálogo con Yesid Lancheros, director de SEMANA, Sergio Fajardo dijo: “Aquí hay encuestas para todo. La persona que tiene la mayor capacidad de derrotar a Cepeda se llama Sergio Fajardo. Faltan cuatro meses, es una eternidad”. Foto: JUAN CARLOS SIERRA-SEMANA

Y.L.: ¿Pero usted le cerró la puerta a esa opción o lo está pensando?

S.F.: Estoy revisando todas las opciones. También hablé con Maurice Armitage, exalcalde de Cali, con quien tengo afinidad desde hace muchos años. Él representa una voz importante, es una alternativa distinta, es un empresario que tiene una concepción social que es escasa y que tiene la capacidad para entender muchos de los problemas sociales de Colombia. Estamos viendo cómo podemos trabajar de forma conjunta. También hablé con el general (r) Naranjo, a quien conozco desde hace tiempo. Él estuvo pensando en la posibilidad de lanzarse a la presidencia. Es una figura muy importante y tenemos coincidencias. Entonces, esto significa que estamos abriendo caminos para llegar al objetivo. El reto no es ganar una consulta. Ya me gané una. El reto es ganar en la segunda vuelta, ganarle a Iván Cepeda, él es la expresión de un mal Gobierno. Cepeda no tiene que hacer campaña, simplemente la campaña es lo que hace el presidente Petro y está en la segunda vuelta. Tengo que derrotar al señor De la Espriella en primera vuelta, creo que él es una calamidad para este país. El reto es difícil, de eso no tengamos la menor duda; estamos en esa confrontación. Nunca había visto esta confrontación en Colombia y va escalando. Esto está llegando a tal punto que el problema del próximo Gobierno va a ser justamente gobernar. Será un reto político. Hay muchas personas indecisas. Las estoy convocando. Es duro el camino.

Y.L.: Sinceramente, veo que a usted no le gustaría participar en una consulta en marzo…

S.F.: Es una figura democrática. Lo que pasa es que en Colombia estamos pensando que la elección presidencial será la semana entrante por este ambiente que vivimos. Es un agite tremendo, es una angustia. Las elecciones son en cuatro meses, y acá estamos adelantando la elección presidencial. El reto es llegar a la segunda vuelta contra Cepeda. No tengo ningún problema con las consultas, el asunto es de país. Hay una rabia que se está acumulando en Colombia. Esto no se puede convertir en una hecatombe social y requiere de un político con capacidad de romper esa polarización.

Y.L.: ¿Le gustaría que esa alianza con personas afines se resolviera mediante una encuesta de donde surja un candidato único?

S.F.: La encuesta es otro mecanismo. Por ejemplo, una calificada que responda qué características debe reunir el próximo presidente. Que no sea solamente el hecho de que a las personas les guste uno u otro, sino que identifique esas cualidades que necesita el país.

Y.L.: ¿O le gustaría un acuerdo político y que no haya ni consulta ni encuesta?

S.F.: Eso es posible también.

Y.L.: En conclusión, a Fajardo no le gustan las consultas, le parece mejor una encuesta, pero cree que sería una berraquera llegar a un acuerdo político…

S.F.: Qué berraquera que seamos capaces de construir este camino para derrotar a los extremos en Colombia y evitar la hecatombe social que se va perfilando por esta polarización que divide y con rabia. La polarización hace daño, divide socialmente, paraliza económicamente, destruye la capacidad de la seguridad y es el terreno preferido por los corruptos.

Y.L.: ¿Pero es verdad que usted contempló sumarse a La Gran Consulta por Colombia?

S.F.: Ese no es mi espacio político. No es un problema personal con ninguno de los que están allí, con todos he conversado. Mi espacio es el más largo, el más difícil, pero es el que necesita Colombia. Estoy aquí por convicción, porque quiero a este país, porque entré a hacer una política diferente, vengo de la política ciudadana, crecimos en Medellín, transformamos a esa ciudad y luego hicimos lo mismo en la Gobernación de Antioquia. Estuve con Antanas Mockus en la Ola Verde, esa es la expresión cívica de una política distinta. Eso es lo que represento. No quiere decir que divida al mundo entre personas buenas y malas. Soy respetuoso. No voy a ponerme a comentar qué pasa con Paloma Valencia, no me voy a poner en eso. Lo que estamos planteando es la convicción de lo que necesita Colombia, y que consiste en romper esa polarización. Colombia tiene muchas necesidades sociales y hay que reconocerlas, entenderlas y transformarlas. Al mismo tiempo, hay que entender que la seguridad hoy es un grito que se escucha por todo el territorio. La seguridad es un derecho y en una sociedad donde hay miedo no somos libres. Este Gobierno ha sido una calamidad con la paz total. En Colombia tampoco podemos seguir tolerando esta corrupción tan extraordinaria que hay. De la corrupción no se habla, pero yo sí puedo hablar. ¿Pero sabe qué es lo más difícil en la política?

Y.L.: ¿Qué?

S.F.: La lucha contra los corruptos, combinan todas las formas de lucha y están, por supuesto, en la oscuridad. En alguna oportunidad utilicé la palabra cañería. Esa corrupción, el mal que le hace a Colombia, es impresionante. Es un daño gigantesco y la polarización es perfecta para los corruptos porque se miran otras cosas y los corruptos pelechan. En Colombia no nos merecemos eso. Tenemos que ser capaces de encontrarnos.

Y.L.: ¿Y por qué pensar en una convergencia con Claudia López, con quien usted venía teniendo profundas diferencias? ¿No le importa que ella haya votado por Petro en 2018 y en 2022, y que ahora sea antipetrista?

S.F.: Me puedo quedar toda la vida con rabia con Claudia. He tenido molestias, es obvio, y lo dije públicamente. Todo eso me produce molestias, pero también tengo la capacidad para entender la dimensión de los temas y ser capaz de avanzar y no quedarme atrapado en los rencores y con rabia. No ando borrando lo que dije, pero también tengo la capacidad de hablar con ella y soy capaz de decir: vamos a enterrar esto. No es fácil, pero tengo que tener la altura para ser capaz y no solamente con Claudia, sino con muchas otras personas con las que uno pueda tener diferencias. Si alguien quiere guerra, ya sabe cuál es el camino; si busca una confrontación social, también. Si quiere que avancemos, acá estoy. Esa es la lucha y cada quien tiene que escoger por quién va a votar. ¿Les parece muy bien el señor De la Espriella, que va al Movistar Arena y hace toda esa parafernalia? ¿Les parece que esa es la expresión de Colombia? Pues voten por él. ¿Les parece bien el señor Cepeda, la expresión de este Gobierno, del mal Gobierno y que es la continuación y que luego tendrá encima al señor Petro? Pues voten por él. Pero nosotros no queremos eso, entonces voten por Fajardo. A mucha gente que se la pasa criticando les digo: apóyenos porque este camino es largo. A mí me dicen: “Conecte con las emociones, no hable así, diga esto”…

Y.L.: Así es, dicen que Fajardo no conecta emocionalmente con los electores, algo clave en cualquier elección. Cuando escucha eso, ¿qué piensa?

S.F.: Que se emocionen conmigo, porque es la emoción de la coherencia, del respeto y de la decencia. No me mortifico cuando me dicen eso. ¿Consigo entonces llenar el Movistar Arena, hago un show y empiezo a convertir la política en una guerra, en una épica, en una fantasía? ¿O me quedo como Iván Cepeda, callado ante todo lo que está pasando frente a la corrupción de este Gobierno y el caos total? Bueno, esta es la emoción que yo les doy. ¿Qué hago para emocionar? Ustedes me han visto en las redes, estoy hablando diferente, estoy comunicando distinto, es una lucha, emociónense conmigo.

Y.L.: Usted ha dicho que Petro tiene dos candidatos en esta elección: Iván Cepeda y Abelardo de la Espriella. ¿Por qué asegura eso?

S.F.: Porque en la polarización, De la Espriella es el perfecto para Cepeda.

Y.L.: ¿Por qué?

S.F.: Porque él es el extremo, el de la polarización, y hay que destruirlo. Iván Cepeda le gana fácil a Abelardo de la Espriella.

Y.L.: ¿Cree eso?

S.F.: Pero total. Y por eso nos quieren sacar de todo esto. El candidato que mejor le conviene al Gobierno de Petro es Abelardo de la Espriella.

Y.L.: Y, según usted, Abelardo pierde frente a Cepeda…

S.F.: No tenga la menor duda…

 

Y.L.: Pero hay encuestas, como la de AtlasIntel para SEMANA, que muestran que De la Espriella derrotaría a Cepeda…

S.F.: Aquí hay encuestas para todo. La persona que tiene la mayor capacidad de derrotar a Cepeda se llama Sergio Fajardo. Faltan cuatro meses, es una eternidad. Esta política es la que necesita Colombia. Puede ser que les guste más el señor De la Espriella. ¿Creen que esa persona está preparada para gobernar? ¿Han visto cómo gobierna? ¿Han visto la transparencia? ¿O creen en el señor Cepeda, que representa a este Gobierno, donde él fue partícipe de esa paz total, que ha sido un caos total? Él nunca ha gobernado, gobernar es muy difícil, cada quien escoge. Yo les estoy diciendo: pónganme atención. Como digo en algunas reuniones, no me busquen más defectos, apóyenme.

Y.L.: ¿Por qué no le gusta Iván Cepeda?

S.F.: Porque es la representación de este Gobierno.

Y.L.: ¿Pero no comparte las ideas de él?

S.F.: No las comparto.

Y.L.: ¿Por qué?

S.F.: Este es un mal Gobierno. Pero quiero decir lo siguiente: hay que entender que parte de lo que representa Petro es que les dio voz a personas que no la tenían en esta sociedad. No podemos negar que Colombia tiene desigualdades. He gobernado y en Medellín lo hicimos, intervenimos zonas con las mayores necesidades y construimos espacios para transformar esas desigualdades. Lo mismo ocurrió en Antioquia. Lo tenemos que reconocer y hay muchas personas que se sienten representadas por él, diga lo que diga el señor Iván Cepeda. He conversado con él, es una persona respetuosa, decente en el trato, está luchando por sus ideas, que no son las mías, y eso lo tenemos que entender, y lo voy a derrotar en las urnas.

Y.L.: ¿Usted cuestiona que Cepeda esté callado?

S.F.: No va a hablar.

Y.L.: ¿Pero por qué dice que no va a hablar?

S.F.: Porque el que habla es Petro, quien, por supuesto, es el que está haciendo la campaña. El Gobierno está utilizando todos los recursos públicos. Repito, no es un problema personal con Cepeda. ¿Pero pues cuál es la estrategia? No diga nada que Petro habla, y ya está en la segunda vuelta. Hemos visto corrupción en una izquierda que siempre estaba reclamando por la lucha contra ese flagelo, con ciertos valores morales. La corrupción de este Gobierno es dramática y la forma en que llegó al poder es dramática, con los clanes, con Benedetti, con todo eso. Esa corrupción está ahí, trivializada, banalizada, y se dice que no importa porque lo importante son otras cosas. Falso. La corrupción es un gran problema. Entonces, no estoy de acuerdo con Iván Cepeda, representa a este Gobierno, pero la campaña la hace el presidente Petro. Eso es lo que está pasando, así es la vida.

Y.L.: Eso que usted dice es grave, que un Gobierno le haga campaña a un candidato usando los recursos públicos…

S.F.: Por supuesto, yo nunca lo he hecho y he sido gobernante. Pero aquí lo importante es que voten por mí.

Y.L.: ¿Y a qué atribuye que Cepeda lidere la intención de voto en las encuestas?

S.F.: Porque Petro tiene favorabilidad, hay gente que se niega a entender eso. Y él es el maestro de la polarización y por eso necesita a De la Espriella para entrar en la confrontación. A De la Espriella, el mismo que dice que va a destripar la izquierda, el que afirma que va a enviar a Petro en un avión a Estados Unidos convocando a una guerra. Esa confrontación nos puede llevar a un conflicto social que Colombia no ha visto.

Y.L.: ¿Por qué piensa que De la Espriella sería una calamidad?

S.F.: Él tiene un lenguaje y una forma de actuar en la política que está a tono con lo que es la polarización, es el lenguaje de la confrontación, de la agresión, del maltrato, de la violencia verbal. En Colombia, en el momento en que estamos, ese tipo de violencias se convierten en rabias, de la rabia sale la guerra y la destrucción. El señor De la Espriella, para mí, representa eso. ¿Tiene transparencia, ha gobernado? Para luchar contra la corrupción, se necesita transparencia. El señor De la Espriella no es la persona para conducir a este país por estos argumentos que le estoy dando. Él es histriónico, sabe conectar con la gente, pero eso no es lo que necesita Colombia.

Y.L.: Usted advierte que un triunfo de Cepeda o de De la Espriella podría conducir a Colombia a un escenario muy grave de polarización y usa hasta la palabra guerra. ¿Hace referencia acaso a una guerra civil?

S.F.: No estoy hablando de guerra civil, pero sí de una confrontación social. Aquí ya vimos un estallido social, no era una guerra civil, pero era una confrontación social y eso viene creciendo, veo ese peligro ahí. El próximo Gobierno va a ser el más difícil en la historia reciente de Colombia y se necesita a una persona preparada para gobernar, que tenga capacidad de enfrentar las contradicciones, que sea capaz de construir acuerdos y que entienda la dimensión y los problemas del país. Ese soy yo. Para eso nos hemos preparado; otras personas querrán aspirar, es legítimo, estamos en política, siempre voy a respetar a las personas.

Y.L.: Entonces, ¿usted nunca votaría por Cepeda ni por De la Espriella?

S.F.: No estoy considerando eso. Lo único que considero hoy es cómo voy a derrotar a Cepeda.

Y.L.: Pero si usted no pasa a la segunda vuelta, y el escenario es entre Cepeda y De la Espriella, ¿va a votar en blanco?

S.F.: El día en que considere que eso es lo que va a pasar en Colombia, me retiro de acá, de la actividad política.

Y.L.: ¿A usted no le temblará la mano para volver a votar en blanco como lo hizo en el pasado?

S.F.: Yo voto por lo que creo, y en eso nunca me ha temblado la mano.

Y.L.: ¿Qué lo diferencia a usted de un político tradicional? Siempre ha insistido en que es distinto.

S.F.: ¿Cómo llegué acá? Era profesor de matemáticas de la Universidad de los Andes y de la Universidad Nacional, en Bogotá. Hace 26 años me fui a mi ciudad, a Medellín, a construir un movimiento cívico por fuera de los partidos tradicionales. Nunca he militado en un partido tradicional, hacemos la política de otra manera. Medellín pasó del miedo a la esperanza. ¿Por qué? Porque sabemos transformar, tender puentes, resolver problemas. Fui gobernador de Antioquia, me enfrenté a los partidos tradicionales. Hablamos de principios, creemos en la transparencia. Para llegar al poder no tiene que ser con plata metida detrás de todas esas cajas ocultas. En 2018, cuando voté en blanco, la gente decía que me faltaba carácter. No. Decir “no” es tener carácter. En estos días, ahora algunos dicen que yo soy multimillonario porque participo en las elecciones para enriquecerme… A usted le reponen lo que se gasta y tiene que justificar unos gastos, y eso es lo que le van a reponer si pasa un umbral. Pero usted no queda con plata en su bolsillo.

Y.L.: ¿Qué medidas en concreto pondría para acabar con la corrupción?

S.F.: Vamos a crear la Agencia de Lucha contra la Corrupción, encabezada por mí. ¿Vio la Secretaría de Transparencia, de la Presidencia? El señor que dirige eso es el mismo que dice que, supuestamente, el ministro de Defensa lo está chuzando. Hágame el favor, todo en el mismo Gobierno. Todas las personas que trabajan conmigo deben responder por sus acciones. Aquí hay ministros y congresistas en la cárcel, incluidos los presidentes de Senado y Cámara, el señor de la Función Pública está huyendo. Esa es una gran corrupción y empieza por quien los nombra. Eso no es menor. Yo los nombro y respondo por esas personas. Voy a presidir esa agencia, no voy a delegar la responsabilidad en nadie. Nuestra política tiene que sancionar al corrupto, recuperar lo que se roba, vigilar y prevenir. Vamos a tener el tablero de la transparencia para que la información sea accesible y cualquiera la pueda ver. Habrá algunas cosas simbólicas; por ejemplo, a los 30 primeros contratos les haremos seguimiento público. También necesitamos cambiar la ley porque la persona que colabora con la Justicia puede tener beneficios, pero tiene que devolver todo. No más Emilios Tapias. Cada sector va a tener su proyecto de transparencia. Estoy hablando de cosas que ya hemos hecho porque fui gobernante. Vamos a tener una política de cultura de la legalidad.

Y.L.: ¿En esa lucha contra la corrupción no ve a Cepeda o De la Espriella?

S.F.: No, en el Gobierno de Petro no, y con De la Espriella, ¿usted ha visto qué hay detrás?

Y.L.: ¿Qué hay?

S.F.: No, le pregunto.

Y.L.: No, yo se lo pregunto a usted.

S.F.: No sé. No sabemos, es la oscuridad, ¿sí me entiende? Usted me entiende.

Y.L.: El próximo 3 de febrero, Petro está citado a una reunión en la Casa Blanca con Donald Trump. ¿Qué va a pasar ese día?

S.F.: No sabemos, no soy analista, le estoy hablando como presidente. Nunca en mi vida hubiera llevado a mi país a esa confrontación con Estados Unidos. La política internacional de Petro es otra muestra más del caos. Un día dice una cosa, otro día escribe otra…

Y.L.: En los últimos días ha vuelto a encender los ánimos…

S.F.: Ahora se le volvió a soltar la lengua y está retando al Gobierno de Estados Unidos.

Y.L.: ¿Ve eso peligroso?

S.F.: Por supuesto. Vamos a ver qué piensa Estados Unidos. Si dice: “Bueno, vamos a aguantarnos a este y no vamos a fregar a Colombia”. Espero que eso ocurra, porque la provocación está ahí, también provocó a la Iglesia, a los cristianos, está provocando a todo el mundo. Usted ve esos discursos y dice: “¿Pero qué es esto? Es el presidente de Colombia”. Yo voy a ser un presidente serio, disciplinado, voy a llegar a tiempo, voy a respetar a todo el mundo, voy a trabajar por los intereses del país.

Y.L.: Si usted es presidente, ¿cómo se relacionaría con Trump?

S.F.: Con diplomacia. Desde hace décadas, Colombia tiene una relación muy especial con Estados Unidos. Lo primero que tengo que hacer es pensar en los intereses del país, no es mi opinión sobre Trump. Él es el presidente de ese país y lo voy a respetar como tal. El 30 por ciento de las exportaciones de Colombia van para allá, aquí hay un montón de empresas de origen americano que generan empleo y que son muy importantes para nosotros. Más de la mitad de las remesas proviene de Estados Unidos. Colombia ha sabido tener una relación con congresistas republicanos y demócratas. No estamos en una confrontación política en Estados Unidos. Hay que tener gente preparada y tendría un superequipo que entiende las relaciones con ese país. Hay que saber con quién se habla, en qué tono se habla y en dónde se habla. No es que a mí se me ocurrió ir a decirle hijuetantas a tal…

Y.L.: ¿Estuvo de acuerdo con la captura de Nicolás Maduro?

S.F.: Cada que cae un dictador hay un alivio. El señor Maduro era un dictador, el Gobierno sigue siendo el de Maduro, simplemente él no está, pero han pasado muchas cosas. Ese señor causó una crisis humanitaria que en Colombia sabemos de primera mano. ¿Cuántos venezolanos están aquí sufriendo por todo eso? Colombia ha sido generosa con esa migración. Otro punto es la violación de los derechos humanos por todas partes, incluyendo a colombianos en Venezuela. Y el espacio de la criminalidad en ese país, allá están el ELN, las disidencias, hay un espacio para el mundo del narcotráfico. Es un alivio para Colombia que Maduro no esté ahí.

Y.L.: En un eventual gobierno suyo, ¿les daría representación política a los partidos en su gabinete?

S.F.: La relación con el Congreso no va a ser la que tenemos hoy. La negociación, la mermelada y esa cantidad de acuerdos ocultos para conseguir un voto o el favor de una persona se acaban conmigo. De eso tenga certeza. Fui alcalde y gobernador, y puede preguntar si en algún momento hubo alguna concesión, negocios o transacciones para gobernar. Voy a decir una frase que puede sonar a veces extraña y es que creo que en el Congreso, en todos los partidos, hay gente valiosa y seria. Los voy a poner a jugar en la cancha de la transparencia. La gran mayoría es gente capaz y los voy a poner a trabajar por la región, por el país, y lo vamos a hacer de frente. Y si hacemos algún tipo de acuerdo, soy yo el que lo explica.

Y.L.: ¿Pero, por ejemplo, usted le daría el manejo de una entidad a un partido político?

S.F.: Puede ser, pero tiene que haber alguna razón, yo se la tengo que explicar a todos ustedes. Por ejemplo, es una persona que debe cumplir criterios para ser escogida. ¿Es honesta? ¿Tiene conocimiento? ¿Comparte la visión que tenemos del poder y el gobierno? Si no es así, no puede trabajar con nosotros, y eso no quiere decir que no sea ni honesto, ni inteligente, ni capaz. Pero el que no comparte una visión se convierte en un obstáculo. Yo me enorgullezco de ser capaz de formar equipos tremendos que resuelven problemas y obtienen resultados. Pregúnteles cuántos equipos ha conformado Cepeda, o cuántos De la Espriella, o cuántas vías terciarias han hecho.

Y.L.: El próximo Gobierno recibirá de herencia un grave déficit fiscal. ¿Usted promovería una reforma tributaria?

S.F.: Sí, necesitamos recursos para la fuerza pública. Si no es sólida y fuerte, no hay posibilidad de construir paz. Tenemos que ocupar territorios, ese es el gran costo que nos deja este Gobierno. No solamente desmontó operativamente a la fuerza pública, destruyó las redes de inteligencia y los comandos para hacer operaciones conjuntas, sino que deja un costo económico para recuperar todo. Tenemos que estabilizar la salud. Tengo un programa en el que explico qué vamos a hacer en 100 días por el sector salud. Hay que empezar por recalcular la UPC, nos hemos sentado con todos los actores del sector salud y vamos a hacer una reforma, se necesita. En salud ha habido y hay una corrupción gigantesca.

Y.L.: Entonces, usted aumentaría los impuestos…

S.F.: Sí. Hay una expresión muy sencilla asociada con un maestro de las expresiones y con un alto contenido simbólico: “Todos ponemos”.

Y.L.: Esa frase es de Antanas Mockus…

S.F.: Por supuesto, y tenemos que entender eso. Vamos a poner todos y no se va a perder un peso. No se irán a los bolsillos de los corruptos.

Sergio Fajardo dice que el aumento del salario mínimo fue exagerado y tiene implicaciones para la vida de muchas personas. Foto: JUAN CARLOS SIERRA-REVISTA SEMANA.

Y.L.: Otros proponen reducir los impuestos. ¿Lo dicen por populismo?

S.F.: Hoy en Colombia muchas cosas se dan por populismo. Quisiera bajar el impuesto a las empresas del 35 al 30 por ciento, y tenemos que trabajar para que las pequeñas empresas tengan una menor carga tributaria. Todo eso es necesario para enfrentar la informalidad, pero primero tenemos que estabilizar al paciente, estamos en cuidados intensivos.

Y.L.: Para este año, el salario mínimo aumentó a 2 millones de pesos. ¿Fue una buena decisión del presidente Petro?

S.F.: Creo que es un aumento exagerado y tiene implicaciones para la vida de muchas personas. Por supuesto, aquellos asalariados, cuyo salario va en función del salario mínimo, van a tener una mayor cantidad de recursos y está bien. Siempre será odioso estar en contra de alguien a quien le está yendo bien. En Colombia tenemos que trabajar por un salario digno. Ahora, en ese contexto, ni los sindicatos pedían un aumento de esas características. Creo que es un acto populista antes de las elecciones. Fíjese cuántos elementos están asociados con el salario mínimo. Eso significa que los costos van a aumentar para muchas personas. Es una buena discusión ver hasta qué punto se puede aumentar el salario mínimo. Eso se puede hacer con rigor y de forma concertada.

Y.L.: ¿Usted es el candidato de Juan Manuel Santos?

S.F.: Pregúntele, ¡yo qué voy a saber! Espero que todos los expresidentes voten por mí. Fui alcalde de Medellín y trabajé bien con Uribe y no tengo ninguna queja. Fui gobernador de Antioquia, trabajé con Santos, que era el de Uribe, con el que nos habíamos enfrentado, y no tengo ninguna queja. Estoy por fuera de ese tipo de cosas.

Y.L.: ¿No tiene queja contra Uribe ni contra Santos?

S.F.: Usted puede discutir sus políticas, eso es otra cosa. Pero nunca he estado con Santos en el terreno político. Como mi pareja es María Ángela Holguín, entonces dicen que soy santista; hágame el bendito favor. Ella fue embajadora en Venezuela del Gobierno de Uribe, fue embajadora de Colombia en Naciones Unidas con Uribe, fue canciller de Santos durante ocho años. La mejor. Una buenísima funcionaria pública desde antes…

Y.L.: Y la estamos viendo muy activa en su campaña…

S.F.: Es una mujer tremenda, quiere a este país. Ella ha sido una gran servidora pública, lo digo con todo el orgullo. Nunca ha participado en política, usted no la ha visto en ninguna campaña. Hoy, María Ángela Holguín es la enviada personal del secretario general de Naciones Unidas para el conflicto en Chipre. La admiro, aprendo con ella. Va a recorrer las regiones escuchando la voz de las mujeres.

Y.L.: ¿Qué mensaje les envía hoy a los soldados y policías de Colombia? ¿Qué pueden esperar ellos de un Gobierno suyo?

S.F.: Hagamos una cosa, compare con Cepeda y De la Espriella; es que yo sí he trabajado con policías y militares. Fui alcalde de Medellín, gobernador de Antioquia. Lo que pasa es que no ando gritando y diciendo hijuetantas para que digan que soy valiente. Tengo experiencia y jamás he tenido una sola palabra que no reconozca el valor de la fuerza pública en Colombia.

Y.L.: ¿Y qué les propone?

S.F.: Hay que fortalecer la fuerza pública, recuperar la moral, la fuerza pública ha sido humillada. Los he respetado y entiendo el papel que desempeñan, y sé cómo construir con ellos, y eso no es a los berridos, eso no es insultando a todo el mundo, sino con seriedad y rigor. Eso no atrae a la gente, eso no emociona a nadie, decirles que voy a manejar la fuerza pública sin estar diciéndoles hijuetantas al uno y al otro y decir todo eso. Emociónese con eso, que es lo que necesita Colombia. Es brava la lucha, pero la que tenemos que dar.

Y.L.: Para finalizar, ¿cómo convence a una persona de votar por usted?

S.F.: Colombia se merece un Gobierno que sea capaz de construir. Ya hemos visto suficiente destrucción. Necesitamos que se entienda la dimensión de los problemas sociales en el Catatumbo, en el Chocó, en el Cauca, en el Guaviare... Un Gobierno que luche contra la corrupción, que entienda la seguridad. Hay un peligro inminente de continuar con esta polarización de los extremos, nos quieren borrar y tenemos que luchar por eso. Quiero construir, tengo la experiencia, la capacidad, la coherencia y la consistencia para hacerlo. A algunos amigos les digo que no me busquen más defectos, ya es hora de que gobernemos nosotros.