La campaña presidencial ha estado marcada por la preocupación en torno al respeto a la institucionalidad y la no regresividad en derechos consagrados en la Constitución. El temor al debilitamiento institucional se origina en la constituyente de Petro, su desconocimiento de los resultados de primera vuelta y su ilegal participación en política.
El malestar que nos produce el discurso del presidente no debe impedirnos ver el panorama completo de riesgos. Si miramos por ambos ojos veremos que Abelardo de la Espriella y José Manuel Restrepo amenazan el orden constitucional y, aunque no llamen a una Asamblea Nacional Constituyente, al menos por ahora, su apuesta de país se aleja de la carta del 91 que muchos dicen querer preservar.
El escueto programa de De la Espriella y Restrepo, así como sus declaraciones públicas, dan elementos suficientes para afirmar que destripar la Constitución. Veamos algunos ejemplos.
En varias oportunidades De la Espriella ha sostenido que delegará la relación con Venezuela en el gobierno de Trump. Así, se fractura el principio constitucional del manejo de las relaciones internacionales atendiendo a la soberanía, interés nacional e integración latinoamericana.
Este asunto no es una mera formalidad, puesto que se trata del país con el que compartimos la principal extensión de frontera, con el que debemos recuperar las relaciones comerciales y atender serios problemas de seguridad. Nuestras relaciones con Venezuela deben guiarse por favorecer a la población de los departamentos de frontera y no los intereses económicos de los magnates que representa Trump. Así se entiende por qué el candidato De la Espriella renunció a ser leal a Colombia cuando juró a la bandera de las barras y estrellas para recibir esa nacionalidad.
Para quienes se han alarmado por la política exterior de Petro, cuando menos, la de Abelardo les debe escandalizar por igual. En ella no prima la diplomacia sino la ideología de las nuevas derechas. Retirarnos de las Naciones Unidas y demeritar los esfuerzos multilaterales también hacen parte del dossier de medidas inconstitucionales del “tigre”.
¿Si fuese esa la propuesta de Cepeda no pegaríamos el grito en el cielo por las consecuencias en materia económica y de derechos civiles? Más de uno diría que eso mismo hicieron en Nicaragua o Venezuela para acabar con la democracia.
La presencia de Restrepo, oculto bajo el manto de la supuesta neutralidad tecnócrata, tampoco le ha impedido a la fórmula prometer acabar con la JEP. Esta jurisdicción representa un modelo de justicia transicional, defendido en el pasado por Abelardo, que se encuentra consagrado en la Constitución. Si no es mediante una reforma constitucional, ¿cómo la piensa acabar? ¿a partir del irrespeto institucional y los micrófonos como le reprochaban a Petro?
De la Espriella sostiene que acompañará a quienes quieran limitar el derecho de los y las niñas a tener una familia si esta se compone por una pareja del mismo sexo. Contrario a lo protegido por la Corte Constitucional en la Sentencia C-683 de 2015, el aspirante presidencial busca imponer un único modelo de familia, a imagen y semejanza de las creencias de una religión determinada, protegidas por nuestras carta superior, pero no para que sean obligatorias para toda la sociedad.
En materia de política criminal la fórmula también defiende tesis contrarias a los compromisos internacionales que nuestro Estado debe cumplir. Por una parte, propone eliminar el INPEC y delegar las cárceles al Ejército, medida que se encuentra expresamente prohibida por los estándares de la CIDH. Por otra parte, la ligera y populista propuesta de crear la cadena perpetua para determinados delitos ha sido declarada inconstitucional en tanto vulnera el principio de la dignidad humana. Es más, en la Sentencia C-249 de 2021, la Corte dejó claro que esa medida es estructuralmente incompatible con nuestra constitución, lo que en otras palabras quiere decir que sólo podría contemplarse mediante una constituyente.
Mientras que Cepeda se desprende, con lentitud y timidez, de los riesgos institucionales que promovió Petro, De la Espriella y Restrepo de frente nos proponen transformar el ordenamiento constitucional que caracteriza a la República de Colombia. Espero que los graves errores del gobierno no nos impidan ver que la candidatura de la nueva derecha representa un riesgo superior para nuestra democracia. En esta oportunidad el legítimo voto en blanco no bastará.



